En sus doscientos años de historia nuestro país ha vivido momentos de avances y de retrocesos en la construcción de una patria justa, libre y soberana. El pueblo ha sido protagonista de luchas , de momentos de gloria y de momentos de dolor, de grandes fracasos y pequeños triunfos.
En este proceso de avance que vivimos se han dado pasos importantes que hacen que nuestra patria vaya marchando hacia la justicia y la libertad.
Con la política de derechos humanos se ha logrado al fin que quienes torturaron, mataron, desaparecieron, robaron bebés y nos impusieron políticas económicas que mataron de hambre y de tristeza a miles de compatriotas, hoy estén tras las rejas. Que un crimen reciba un castigo. Algo que parece natural para cualquiera, pero que luego de dos décadas de democracia aún no habíamos podido lograr. Tuvo que venir un gobierno nacional y popular que impulsó una fuerte política de derechos humanos para permitirnos obtener justicia al fin.
Este gobierno ha llevado a cabo políticas de desendeudamiento con el Fondo Monetario Internacional que nos permitieron recuperar autonomía. Argentina está de pie, y defenderá su soberanía política y económica.
Con el decreto de asignación universal por hijo el gobierno nacional dió un paso importantísimo para subsanar la inequidad social que aún persiste en Argentina.
Pero aún hay un largo camino que recorrer para saldar nuestra deuda pendiente, lograr igualdad. Para lograr que todos los argentinos, el compañero que trabaja en una cooperativa, el maestro, el empresario y el trabajador de cualquier sector, puedan obtener el mismo tipo de atención médica, que sus hijos puedan recibir la misma calidad educativa, y acceder a los mismos derechos.
Sueño con ver esa Argentina. Una patria en la que todos los niños duerman en cámas cómodas y calentitas que no tengan que compartir con varios hermanos, una patria en la que ningún niño tenga que trabajar y en la que todos puedan soñar con un futuro de felicidad y prosperidad, una patria donde los compañeros después de la jornada de trabajo puedar regresar a su hogar, compartir con su familia una rica cena, con la tranquilidad de saber que mañana también podrá trabajar y mandar a sus hijos a la escuela, y que si alguno se enferma podrá comprar la medicación que necesite.
Esa patria solo es posible con un gobierno nacional y popular legitimado con el apoyo de los trabajadores. Porque solo con el apoyo y el protagonismo del pueblo se podrán profundizar las políticas necesarias que permitan que todos los argentinos vivamos con dignidad.
FELIZ DIA DE LA PATRIA
Marcela Carbonatto

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