Es muy claro para los trabajadores argentinos que durante estos últimos años nuestro país ha ido avanzando hacia delante, hacia un modelo de país más justo.
Sabemos que la desocupación bajó porque muchos de nuestros vecinos, que antes estaban con la tristeza instalada en sus rostros, ahora tienen trabajo.
Sabemos que el salario mínimo que era de $360 pesos en el año 2003 en la actualidad es de $1500.
Aunque no somos exportadores los trabajadores sabemos lo que significa para nuestro país que se hayan duplicado y diversificado las exportaciones y que la balanza comercial nos haya dado un superávit de más de 12 mil millones de dólares: significa que muchos más argentinos tenemos trabajo.
Sabemos lo que significa que la inversión pública haya crecido a tasas anuales superiores al 50 por ciento: significa que muchos argentinos están trabajando, que se construyen más escuelas para nuestros hijos y más asfalto para nuestros barrios.
Sabemos que con la asignación universal por hijo, los hijos de todos los trabajadores, adquieren los mismos derechos.
Los trabajadores sabemos que nuestros padres y madres, que trabajaron durante toda su vida muchas veces en forma precaria, con este gobierno pudieron acceder a una jubilación digna. También sabemos que ya no necesitan movilizarse para pedir que les aumenten la jubilación, ya que a partir de una ley que impulsó nuestra presidenta (ley 26417) las jubilaciones se aumentan dos veces en al año. Y todo esto, el aumento a los jubilados y la asignación para nuestros hijos, se logró gracias a la estatización de las AFJP porque en manos del estado la administración comenzó a tener superávit. La plata que antes se llevaban fuera del país, unos pocos, ahora el Estado la utiliza para beneficiar a los niños y a los abuelos.
Sabemos que podemos comprar lo que necesitamos a crédito, incluso hasta en 50 cuotas, algo que nunca antes habíamos podido hacer.
Escuchamos en la tele a políticos como Morales diciendo que quieren proteger las reservas del Banco Central porque así protegen a los trabajadores. Esos mismos políticos que acompañaron gobiernos que nos ajustaron hasta casi matarnos de hambre, dejando a nuestra querida Argentina en llamas, quieren cuidar las reservas que gracias a la administración de este gobierno, que no realizó un solo acto de ajuste, pasaron de 14 millones de dólares en el año 2003 a 46 millones de dólares en la actualidad. El país necesita cumplir con las deudas contraídas, ¿las pagamos ajustando a los trabajadores o con el dinero acumulado en el banco central? ¿Como paga un trabajador sus deudas? ¿Dejando de comprar la leche y la carne para la mesa de sus hijos o con el dinero que ha podido ahorrar?
Hemos avanzado tanto que muchos países del mundo nos miran con admiración. La política de derechos humanos, la unión latinoamericana, la recuperación de nuestra línea de bandera, el aumento del presupuesto educativo, la ley de medios de la democracia, el incrementó de 1600% del presupuesto asignado a la actividad científica, ambiental y tecnológica…
Los trabajadores sabemos que es necesario que nuestro país continúe profundizando este proceso de crecimiento, trabajo e industrialización. Aún falta muchísimo para hacer pero esta es la etapa política y económica más sostenidamente redistribuidora desde que recuperamos la democracia. Se está construyendo un país en serio y solo necesitamos observar todo lo que se hizo hasta ahora para saber que la dirección que tomó este gobierno es la correcta para seguir avanzando, para seguir construyendo una patria para todos los argentinos.
Marcela Carbonatto
Marcela Carbonatto
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