Tras tres meses de exilio el presidente constitucional de Honduras logró ingresar a su país en forma clandestina y se refugió en la embajada de Brasil.
Al conocerse la noticia, el dictador Micheleti y el coronel golpista Ramiro Archaga negaron la presencia de Zelaya: "son mentiras, no está aquí", pero debieron tragarse sus palabras.
El presidente hondureño manifestó su voluntad de responder a cualquier cuestionamiento de la justicia, expresando que habia vuelto por la voluntad del pueblo, para construir la democracia. Miles de manifestantes se acercaron a la embajada brasileña para manifestarle apoyo a su presidente.
Hay razones para pensar que este es el fín del golpe de estado a Honduras. Los golpistas hondureños subestimaron la masividad, intensidad y perseverancia de la resistencia popular que manifestó su oposición al golpe de estado. Además, el apoyo que recibio Zelaya de paises de America Latina y El Caribe hizo que el gobierno golpista se encuentre aislado, con el unico apoyo de Estados Unidos.
Ahora, con Zelaya en Honduras, restituir la democracia es solo cuestión de tiempo. Aunque el golpismo sea aún un fantasma asolando a América Latina, la derrota del golpe hondureño desalienta cualquier ilusión gorila de volver a las prácticas golpistas que devastaron la region.
martes, 22 de septiembre de 2009
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